Los mercados proyectan cuáles serían los próximos pasos de la FED, en función de las variables que se vienen conociendo, como la inflación y el empleo. Por su parte, la economía uruguaya sigue atenta a los shocks externos en un contexto de incertidumbre.
El mundo no logra salir de su estado de incertidumbre constante. Si no enfrenta una pandemia, explota algún conflicto bélico, o se recrudece la guerra comercial, o incluso se suscitan varios acontecimientos a la vez. En la actualidad se destacan al menos dos: la tensión en el Medio Oriente, que golpea al sector energético, y el avance a pasos agigantados de la inteligencia artificial, que redefine el sector tecnológico. Estos eventos no impactan igual en todos los países, donde por lo general las economías más vulnerables son las más expuestas a este tipo de shocks.
Recientemente, se conocieron datos del mercado laboral de Estados Unidos. En julio 2026 se perdieron 23 mil puestos de trabajo, y la tasa de desempleo disminuyó ligeramente a 4,1%.
Esta baja no necesariamente implica una buena noticia, debido a que muchas personas dejaron directamente de buscar trabajo y salieron de las estadísticas, y no porque se hayan generado más empleos.
A esto se suma que la inflación estadounidense de julio registró un incremento interanual de 3,4%, permaneciendo lejos de la meta oficial de 2%. Sin embargo la inflación subyacente – que excluye del indicador los precios de alimentos y energía- se ubica en 2,5%.
La FED se enfrenta de esta manera a la disyuntiva clásica entre cuidar el empleo o los precios.
En el foco se encuentra el nuevo presidente de la FED, Kevin Warsh, que asumió en mayo en remplazo de Jerome Powell. Con su estilo y una comunicación diferentes a los de su antecesor, la incertidumbre sobre los futuros movimientos del organismo se convirtió en tema de debate y generó muchas críticas.
Actualmente, la tasa de referencia se ubica en el rango de 3,50% a 3,75%. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), en su última reunión de julio, decidió mantener este nivel sin cambios por quinta vez consecutiva.
Por su parte, la economía uruguaya sigue atenta a los shocks externos en un contexto de incertidumbre.
La preocupación de los analistas no pasa por los precios en este momento, sino por el nivel de actividad.
Las estimaciones que se vienen conociendo marcan a la economía uruguaya expandiéndose a una tasa baja. Según los analistas que responden la encuesta del BCU, en julio 2026 la mediana indicaba que el Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo crecería 1,3% este año.
Fuente: Carle & Andrioli Contadores Asociados. Ec. Sofía Tuyaré. Dpto de Consultoría
